En el año de 1583 en Almedóvar del
Campo, Fray Gerónimo García de la Madre de Dios, por deseo de Santa Teresa de
Jesús, promueve y logra el envío de un grupo de carmelitas descalzos a los
territorios americanos y asiáticos para que su orden se sumara a la labor de
evangelización que hacían otras en los territorios de la Nueva España y
Filipinas, a pesar de la oposición de algunos que consideraban que ese no era
el propósito de la orden.
En octubre de 1585, los once primeros
descalzos entraban a la ciudad de México bajo el mando del comisario fray Juan
de la Madre de Dios.
La primera casa que los descalzos tuvieron
en la Nueva España fue San Sebastián Atzacoalco, de donde rápidamente se
diseminaron por todo el país. Puebla, Atlixco, Valladolid (Morelia),
Guadalajara y Celaya fueron fundaciones carmelitas en el siglo XVI.
En 1595, a diez años de su llegada, se
determinó constituir un nuevo territorio carmelita independiente del de
España: la Provincia de San Alberto de Indias.