A partir de 1626 se comienza a hacer uso de la iglesia. Su fachada estuvo inspirada por la
de San José de Ávila en España, y el claustro y el frontispicio son ejemplos clásicos
de ese estilo.
Las tres cúpulas, bellas y sabiamente proporcionadas, descansan en
tambores y terminan en pequeñas torres con ventanas. Ellas contrastan con lo liso y plano
de las paredes de la torre, tan típica de la orden Carmelita. Por muchos años estas
cúpulas fueron el monumento principal de San Ángel, e incluso hoy en día continúan
siendo el símbolo principal del área.
Desde el colegio se tiene una tribuna que tiene vista hacia la
iglesia, cuya función era la de permitir a los monjes carmelitas escuchar la misa desde
su interior, participando en la misa pero sin ser vistos.